jueves, 10 de diciembre de 2015

Humanización de la Medicina y co-creación en salud






Hoy, mi cuenta de Twitter ha saltado literalmente con el tuit: "Nada que ocultar, mucho que ganar..." de mis compañeros y amigos Eugenia Portillo y Lluís Cabré. El mensaje hace referencia a una breve entrada en el blog "Humanizar la UCI[i]" en el que los autores explican su experiencia de más de 25 años con una política de puertas abiertas del servicio.

Además de animaros a leerlo, me gustaría reflexionar sobre la foto que aparece acompañando al texto. La fotografía muestra como una paciente que ha sufrido una complicación después del parto, abraza a su bebé mientras sonríe satisfecha. La paciente puede resultaros anónima pero yo que la conocí puedo aseguraros que se trata de una paciente inteligente con grandes valores humanos que está encantada de que su imagen sirva para postular el necesario cambio de la Atención Sanitaria hacia una re-humanización improrrogable.

 

 ¿La Medicina tecnológica es inhumana?

No lo es intrínsecamente pero corre el riesgo de llegar a serlo sino frenamos la inercia social de estos tiempos. El ejercicio del legítimo derecho a la protección de la salud y a la asistencia sanitaria, ha comportado un proceso de tecnificación y masificación de la práctica clínica. Parece como si, en un doble proceso paralelo y simultáneo, hubiera tenido lugar la extensión de la asistencia sanitaria y la deshumanización de la misma.

El problema viene de lejos. Ya en 1984, antes incluso de la Ley General de Sanidad, Francesc Raventós, Director General del INSALUD de entonces puso en marcha en toda su red asistencial un Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria. En su justificación establecía que la enfermedad genera una situación de indefensión que hace sentirse a la persona desvalida, por lo que necesita un sistema sanitario “lo más humano posible”. Expresaba, además, que: “La propia tecnificación de la medicina y la masificación despersonalizada, añade suficientes componentes para que el paciente se sienta frecuentemente desvalido, frente a esa situación que no domina”.

El plan aportaba propuestas para una re-humanización ordenada y sólida: “Un sistema sanitario humanizado es aquél cuya razón de ser es estar al servicio de la persona y, por tanto, pensado y concebido en función del hombre. Para que esto se realice debe ser un sistema sanitario integrado, que proteja y promueva la salud, que corrija las discriminaciones de cualquier tipo, que dé participación al ciudadano en el mismo y, en definitiva, que garantice la salud de todos los ciudadanos en su concepción de estado completo de bienestar físico, mental y social, tal como declara la Organización Mundial de la Salud”.
Han pasado 30 años y la propia inercia de nuestra Sociedad ha empeorado el problema hasta el punto de que, lamentablemente, en algunas instituciones, el paciente es aún un usuario, un número en la estadística del centro y los que es peor ya no es una persona considerada holísticamente sino que, en ocasiones surge de un proceso de «cosificación», perdiendo sus rasgos personales e individuales (es José García un ciudadano en paro al cargo de tres hijos que para colmo padece una neumonía lobar), prescindiéndose de sus sentimientos y valores (su padecimiento y el impacto del mismo en su entorno) e identificando con etiquetas estigmatizantes: “el la cama número 203”, “el de la neumonía por neumococo”, etc.

¿Como re-humanizar la Atención Sanitaria?
Afortunadamente, no faltan profesionales que han tomado conciencia del problema y están llevando a cabo prometedoras iniciativas como la citada "Humanizar la UCI[ii]" o "Mírame, diferénciate"[iii].
Pero esta tarea no puede ser llevada a buen término sólo por los profesionales de la salud, requiere participación de los propios pacientes. Sólo mediante la co-responsabilización se alcanzarán los objetivos deseados.

Co-creación para re-humanizar la Medicina
El pilar fundamental del proceso de rehumanización son los propios pacientes inteligentes o expertos, que colaboran de forma activa en la mejora de los servicios sanitarios aportando sus puntos de vista y sus opiniones sobre su satisfacción, cómo mejorar la comunicación, la flexibilización de los horarios de información...etc.

Existe por lo menos una experiencia al respecto que podéis encontrar en la web: La co-creación en la salud. Los pacientes como motor de innovación. Sus promotores fueron los profesionales del Área de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, dirigida por la Dra. Pilar Nos, y siete pacientes expertos del hospital participaron en la jornada conjunta de innovación ”[iv].“Perspectivas del paciente en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)".

 

El método de la co-creación se  de diferentes fases[v], estructuradas en etapas sucesivas. No sólo se trata de escoger al grupo de participantes que formarán parte de las sesiones, sino que debemos asegurarnos de que este grupo también participará de forma activa en la construcción de un proceso más eficiente de atención al paciente[vi].
La participación de los pacientes en la jornada fue clave. A través de las actividades de co-creación, enseñaron a los profesionales lo importante que es entender el enfoque de los pacientes. Los sanitarios aprendieron otros puntos de vista que quizás nunca habían analizado.
Los resultados fueron sorprendentes. La resolución de las distintas dudas y la comprensión de las diferentes percepciones desataron mucha creatividad y energía -una dinámica que seguirá alimentando la motivación y la resolución de los problemas.
Un aspecto clave para situar tanto a pacientes como a profesionales, fue dibujar un mapa de empatía[vii] con el que pretendíamos conocer y entender la realidad actual de la enfermedad. El mapa de empatía de un paciente es la herramienta que permitió “ponernos en su lugar”, con el objetivo de comprenderle mejor y de identificar las características que nos ayudarán a realizar un mejor ajuste en los servicios y en las relaciones y a atender mejor sus necesidades o intereses.

 La co-creación es mucho más que una idea empírica bien intencionada[viii]. Existe evidencia experimental como la de Engstrom et al[ix] que demuestra que un modelo de co-creación permite mejorar los servicios de atención de salud a través de tres mejoras. En primer lugar, el modelo puede ser utilizado como un medio para generar y recoger las ideas de pacientes; segundo, la historia de un solo paciente puede ilustrarse y puede servir como incentivo para el desarrollo de servicios de atención de salud y la creación de la atención centrada en el paciente; por último, las experiencias de los pacientes puede combinarse con encuestas a los pacientes para proporcionar una comprensión más profunda de cómo el paciente experimenta los servicios de salud.
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Referencias


[i] http://www.humanizandoloscuidadosintensivos.com/2015/12/nada-que-ocultar-mucho-que-ganarpor.html
[ii] http://www.humanizandoloscuidadosintensivos.com/2015/12/nada-que-ocultar-mucho-que-ganarpor.html
[iii] http://www.diferenciate.org/
[iv] http://www.connectingbrains.es/la-co-creacion-en-la-salud-los-pacientes-como-motor-de-innovacion/
[v] Payne, A. F., Storbacka, K., & Frow, P. (2008). Managing the co-creation of value. Journal of the academy of marketing science, 36(1), 83-96.
[vi] Elg, M., Engström, J., Witell, L., & Poksinska, B. (2012). Co-creation and learning in health-care service development. Journal of Service Management, 23(3), 328-343.
[vii] Vargo, S. L., Maglio, P. P., & Akaka, M. A. (2008). On value and value co-creation: A service systems and service logic perspective. European management journal, 26(3), 145-152.
[viii] Prahalad, C. K., & Ramaswamy, V. (2004). Co-creation experiences: The next practice in value creation. Journal of interactive marketing, 18(3), 5-14
[ix] Engström, J. (2012). Co-creation in Healthcare Service Development: A Diary-based approach.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Iniciación a paciente experto en tres lecciones: La Universidad de la gente mayor de Blanquerna Salud




El pasado día 26 de Noviembre de 2015 tuve el honor de inaugurar el ciclo de talleres 'Una universidad para la gente mayor'[i] , una magnifica iniciativa de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna perteneciente a la Universidad Ramon Llull de Barcelona.
Se trata de un programa sobre diferentes temas que hacen referencia a la salud (alimentación, prevención de enfermedades, ejercicio físico ...) dirigido a la gente mayor que quiere ampliar sus conocimientos en un entorno universitario.
Independientemente de que se trata de una propuesta muy útil en estos tiempos de recortes presupuestarios que dificultan la accesibilidad de las personas mayores a los dispositivos sanitarios, la iniciativa es una forma inteligente de abrir aún más la universidad a la Sociedad a la que proporciona conocimiento.



La experiencia resultó espléndida. Medio centenar de personas mayores asistieron a la conferencia inaugural: "Autogestiona tu salud. El paciente inteligente", que tuve el placer y el honor de impartir. Aprendí mucho de las preguntas y comentarios de aquellos alumnos ricos en experiencia y sabiduría. A petición de algunos de ellos, incluiré en mi blog algunos de los contenidos de mi charla-taller para que sean accesibles a todos los internautas interesados en iniciarse como paciente experto. No debe olvidarse que una adecuada alfabetización (educación) para la salud incrementa en un 7% la esperanza de vida de los adultos de más de 50 años.

Esta presentación se estructura en tres lecciones de las cuales la primera se incluye en esta entrada del blog:
Lección 1: ¿Que es un paciente inteligente o experto?

Seguirán:
Lección 2: ¿Cómo aprovechar la visita al médico?
Lección 3: ¿Que saber de las recetas y los medicamentos?




Lección 1. ¿Qué es ser un paciente inteligente o experto?

1.1. ¿Que significa ser paciente?
La etimología de la palabra paciente proviene del latín “patiens” (sufriente, doliente), participio de “pati” (sufrir). Se suele creer erróneamente que su significado es designar al que tiene paciencia. Es cierto que ése es su significado secundario. Pero el primero y el verdaderamente importante es su empleo para designar al que padece. Emplear la palabra paciente, lleva al médico a tener presente que su enfermo sufre. Y eso es preferible a conceptualizarlo como usuario, una persona que usa ordinariamente algo. Por supuesto, llámese paciente o usuario, es indispensable que la persona que asiste a consulta con un profesional de la salud muestre el máximo interés por su enfermedad y adopte el papel de protagonista en el acto médico.

Personalmente prefiero referirme a los enfermos como pacientes.


1.2. ¿Qué es un paciente inteligente o experto?
Un paciente inteligente o experto no es aquel que es aquel que tiene un cociente intelectual como el de Einstein (el cociente intelectual de Einstein se calcula en 160 puntos mientras que el de la media de la población es de 100±15 puntos)
sino el que aprende a responsabilizarse de su enfermedad, a tomar decisiones informadas y a autogestionar su enfermedad. Cualquiera, independientemente de su edad o condición física, puede convertirse en uno de ellos.




1.3. ¿Cuantos pacientes inteligentes hay?
Nunca se es demasiado mayor para aprender. Sobre todo en temas tan importantes como la salud de uno mismo. Porque la salud es el bien más preciado que poseemos. Y cuando se pierde, nos damos cuenta de ello.
En nuestro país más del 40% de los ciudadanos han descubierto la veracidad de estas reflexiones y se han convertido en pacientes inteligentes o expertos mejorando tanto en aptitud como en actitud ante la Atención Sanitaria.
Sin embargo queda mucho por hacer en nuestro país.
En otras palabras podríamos decir que pocos españoles son totalmente analfabetos en salud, pero para un gran porcentaje de conciudadanos el grado de alfabetización en salud alcanzado es muy limitado. No son capaces de entender adecuadamente a los médicos ni de gestionar medicamentos o recetas. Pero no deben alarmarse. Esta situación es fácil de solucionar con muy poco tiempo de dedicación.


1.4. ¿Qué debe aprender un paciente experto?
Para alcanzar un buen nivel de lo que la Organización Mundial de la Salud define como Health Literacy (habilidades cognitivas y sociales que determinan la motivación y la capacidad de los individuos para acceder a la información, comprenderla y utilizarla, para promover y mantener una buena salud) término que puede traducirse como Educación para la Salud y que comporta la capacidad de entender las instrucciones de los envases de medicamentos, los informes clínicos, los folletos médicos educativos, las instrucciones del médico, los formularios de consentimiento informado, y la capacidad de negociar en los complejos sistemas de salud.
Educación para la Salud no consiste simplemente en la capacidad de leer esos textos: requiere un completo grupo de habilidades para su lectura, comprensión y análisis así como aptitudes para tomar decisiones y la capacidad de aplicar dichos conocimientos a las situaciones de enfermedad:



1.5. ¿Dónde aprender a ser un paciente inteligente o experto?

Afortunadamente existen muchas iniciativas para aprender. Todas ellas son gratuitas y están diseñadas para educarse sea cual sea nuestro nivel educativo previo o nuestras dificultades.
Un buen ejemplo es el curso presencial de 'Una universidad para la gente mayor' de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna perteneciente a la Universidad Ramon Llull de Barcelona.
Pero para las personas interesadas en acceder a este tipo de contenidos sin desplazarse de su domicilio, existen excelentes alternativas en la web:




1.6. ¿Qué ventajas puedo obtener convirtiéndome en paciente inteligente o experto?
Los beneficios de convertirse en paciente inteligente o experto son incontables. A modo de ejemplo está demostrado que los pacientes educados para la salud requieren un 30% menos de visitas al médico, un 40% de atención en urgencias y un 35% menos de pruebas analíticas o radiológicas innecesarias. Su salud será mejor y aumentará su expectativa y calidad de vida.
Para no prolongar esta sección les muestro algunas de las ventajas que se citan en el programa de paciente experto del Gobierno Vasco:






Lección 2: ¿Cómo aprovechar la visita al médico?





2.1. Cada vez que hable con el médico le interrumpirá antes de 23 segundos
Hasta a mi me parece sorprendente pero los estudios al respecto coinciden en que los médicos interrumpimos a nuestros pacientes cada 23 segundos (de 18 a 36 segundos), de promedio, claro[i]. Perdónenos. Lo hacemos con buenas intenciones, para hacer más útil el diálogo y aclarar los síntomas o la cronología de la enfermedad, pero lo hacemos. No sé si cada 23 segundos o más pero sí con mucha frecuencia.

Y eso puede ser una barrera para entendernos.





2.2. Instrucciones para preparar la visita con el médico

He aquí un secreto profesional que debo compartir con usted: El médico (y por supuesto el resto de profesionales de la salud) depende de usted tanto como usted depende de él para recibir la mejor atención posible. Dialogue y, si es necesario, discuta con él/ella.
Excepto en casos de emergencia vital, en los que debe ser tratado de inmediato, usted tiene derecho a tomarse su tiempo, a discutir sus opciones de tratamiento, los beneficios y los riesgos implicados, la duración de la recuperación y todas las alternativas antes de tomar una decisión sobre su cuidado. Por supuesto, tiene el derecho de pedir una segunda o tercera opinión si no queda satisfecho con las explicaciones.



Y no olvide que tiene el derecho a una atención considerada y respetuosa pero, aunque no esté legalmente obligado a ello, tiene también el deber moral de ser considerado y respetuoso con los que cuidan de usted.




No se ponga nervioso y siga estos consejos:

1. Elija el médico que le inspire mayor confianza y que crea que le va a entender mejor. Si el que tiene asignado no reúne estas condiciones, infórmese de las alternativas y pida un cambio de médico. Tiene derecho a ello.

2. Haga una lista de sus preocupaciones que le sirva de guión para la entrevista. Cuándo el médico le interrumpa para preguntar o aclarar algo —que lo hará—, el guión le servirá para volver a encauzar el diálogo respecto a lo que más le interesa a usted saber.

3. Si le interrumpen —lo cual es una perspectiva más que probable— mire el guión y recordará fácilmente los puntos más importantes de lo que quiere explicarle al facultativo.

4. No ahorre detalles de su padecimiento al confeccionar la guía para la entrevista. Más del 80% de los problemas de salud se pueden diagnosticar mediante la información que usted proporciona a su médico, así que sea concreto y emplee todos los detalles que le parezcan importantes. Por ejemplo, si usted tiene dolor de estómago, piense si se trata de un dolor punzante o no, qué tan grave es en una escala de 1 a 10, cuando se produce y con qué frecuencia, y lo que lo hace mejorar o empeorar.

5. No modifique la verdad. Algunos pacientes aseguran que no fuman ni beben, que su dieta es saludable, y que están siguiendo las prescripciones al pie de la letra, a pesar de diversas investigaciones han demostrado que la mitad de los pacientes no toman el tratamiento según lo recetado.


2.3. ¿Qué papeles debe llevar a la consulta?
Hace más de 15 años visité a mi primer paciente inteligente. Entonces no lo reconocí y debería haberlo hecho porque llevaba bajo el brazo una carpeta repleta de documentos relacionados con su enfermedad. No le importe cargar con papeles. Además del guión para la entrevista del que le he hablado, anote en otro papel las enfermedades de sus padres, hermanos e hijos, así como todas las alergias, intervenciones quirúrgicas o enfermedades médicas que haya padecido. Lleve también los informes de alta de las hospitalizaciones (si no los tiene pida una copia al hospital que tiene la obligación de proporcionársela), los análisis, recetas, informes de consulta, radiografías, TAC y todo lo que crea que tiene relación con su problema.




Sobre todo no olvide la lista de preguntas que se detallará en el apartado siguiente. De esta forma usted irá cargado de documentos pero se ahorrará pruebas innecesarias o volver a la consulta sin que haga falta.

2.4. La lista de preguntas para formularle al médico
Lo siento pero ya le decía que es imprescindible otro papel más: las diez preguntas imprescindibles para hacerle al médico. Llévelo con usted. Es el decálogo del paciente inteligente o experto.
Para utilizarlo, antes debe recordar que un síntoma no es más que una percepción subjetiva, por más rara que sea la denominación que se le dé, como por ejemplo odinofagia (dolor de garganta) o prurito (picor). Un síntoma no siempre corresponde a una enfermedad. Muchos de los síntomas corresponden a manifestaciones propias de la salud, de los cambios normales del desarrollo humano, de su crecimiento, de su envejecimiento o de procesos banales que se resuelven espontáneamente.
La mejor forma de aprender sobre la enfermedad y sentir que se controla la plenamente situación es haciendo las preguntas al médico de la forma más precisa y rigurosa posible. Éste generalmente aportará mucha información, que no siempre puede ordenarse y asimilarse a la primera. Es posible que queden aspectos concretos sin aclarar y que usted tenga que pedirle al médico que le repita algunas cosas para estar seguro de que haberlo entendido todo. ¡Hágalo!
Es imprescindible que el paciente prepare la entrevista con el médico de forma detallada haciendo una lista de preguntas obligatorias respecto a la enfermedad; ya que en ocasiones, usted se bloqueará psicológicamente y se le olvidarán algunas. Además, los médicos solemos emplear una jerga técnica e incluso acrónimos, que dificultan la comprensión.
Pida que le aclare todos los términos confusos.


Vamos allá con la dichosa lista:




2.5. ¿Con qué actitud abordar la entrevista?
Sea usted mismo. No intente fingir para quedar bien ni se ponga nervioso. Al fin y al cabo va a ver a alguien que está a su servicio con la intención de informarle y ayudarle a decidir[ii].



Entre en la consulta pensando en que lo que debe hacer:
Con tranquilidad. Usted es el protagonista de su salud y el médico el experto que le acompaña y apoya en sus decisiones. Tómese su tiempo. No se vaya de la consulta sin estar satisfecho con las explicaciones y propuestas del médico.
Haga todas las preguntas aunque le parezcan difíciles. No se deje ninguna. Y si surgen otras, plantéelas. Por ejemplo, si su médico le sugiere una nueva medicina, que es mejor que el medicamento que está tomando actualmente, pregúntele las razones o si le sugiere un procedimiento de diagnóstico, pregúntele si hay alguna alternativa menos invasiva. No tenga vergüenza. Usted es el protagonista de su salud. No lo olvide nunca.
Insista en la comprensión. ¿Sabe usted con qué frecuencia los médicos preguntan a sus pacientes si les entienden? En menos del 2 por ciento de los casos. No tenga miedo de interrumpir y decir: "Estoy confundido, ¿me lo puede explicar en términos más sencillos? Si le ayuda tome notas o grabe la conversación, naturalmente esto último previa autorización de su médico. Un estudio norteamericano demostró que después de la visita, más del 75 por ciento de los pacientes mayores habían olvidado lo que el médico había dicho.

Hágase acompañar si lo considera necesario. Que su pareja, un familiar o un amigo lo acompañen puede ser una buena idea si, a pesar de todo, no se siente con las fuerzas necesarias para sacar todo el provecho de las visita.

Convénzase de que ha obtenido todas las respuestas posibles. Si no está de acuerdo con la información de su caso o tiene dudas pida una segunda o tercera opinión.


2.6. Mitos y realidades sobre la relación médico-paciente
Pese al avance de la ciencia médica, los mitos sobre la relación entre médicos y pacientes siguen haciendo carrera entre las personas. Algunos pasan de una generación a otra y acaban siendo parte del patrimonio personal y familiar.
Estos son algunos de esos viejos y nuevos mitos:

—El médico me dijo que descartaba que hubiera algo orgánico. Me dijo que no tenía nada, que eran los nervios, que fuera tranquilo que todo estaba bien.
Pues no le aconsejó correctamente. Teniendo en cuenta que la vida y la salud del ser humano dependen de su estructura orgánica y de su estructura mental, la ausencia de enfermedad orgánica no excluye un desequilibrio psicológico que debe tratarse. Debería haberle enviado al psicólogo o al psiquiatra.

—El médico no tenía tiempo de escuchar mis síntomas pero me pidió una analítica y un TAC tal como le solicité. Es un buen profesional.
No sé si es un buen médico pero lo que sí sé es que no lo atendió bien ya que en vez de escucharle y reconocerlo hizo lo fácil, pedir pruebas que a lo mejor ni necesita.

—Los pacientes tenemos derecho a rechazar un tratamiento, pero una vez iniciado éste ya no puede retirarse
Falso. Es un principio bioético y jurídico básico de la teoría del consentimiento informado que las decisiones autónomas de los pacientes deben respetarse y, además, pueden ser revocadas en cualquier momento si el paciente cambia de opinión.

—Los médicos de la Medicina privada son mejores que los de la pública (o viceversa)
Ni hablar. Ni una cosa ni la otra. Sólo existen dos tipos de práctica clínica contrapuestos: la buena y la mala.


Lección 3: ¿Que saber de las recetas y los medicamentos?





3.1. Recetas, mucho más que papeles
La receta médica no es sólo un papel donde se especifica el medicamento, las dosis y como debemos tomarlo.
Es mucho más.
Constituye la principal transacción terapéutica entre el médico y su paciente, resumiendo en un trozo de papel toda la capacidad diagnóstica, terapéutica y preventiva del facultativo[i].
Este importante documento debe ser suficientemente explícito para resumir las instrucciones necesarias para resolver o aliviar un problema de salud. Es la garantía de calidad de la atención médica recibida.[1]
En los países avanzados, la obtención de la mayoría de fármacos o medicamentos requiere dos pasos: la prescripción —que es el acto por el que se especifica en la receta el agente terapéutico y la forma de tomarlo— por parte del médico y la dispensación o entrega en la oficina de farmacia.
La receta es el documento acreditativo de dicha prescripción. Por tanto, resulta imprescindible disponer de ella y custodiarla, es decir guardarla en un sitio seguro, mientras se esté tomando el medicamento de la misma manera que guardamos las facturas o los documentos importantes.
Debemos ser cuidadosos con ellas. 


Compruebe que incluye todos los datos necesarios:
La receta es, sobre todo, un documento clínico. Pero no servirá de mucho si no se acompaña de las oportunas instrucciones para el paciente. Y esa circunstancia no siempre se cumple ya que se estima que más del 40% de los pacientes no toman los medicamentos exactamente de la forma prescrita.


3.2. Entender la receta médica
Deberían evitarse las abreviaturas y acrónimos en las recetas. Pero la realidad es que se
utilizan a diario. Veamos el significado de algunos de ellos:





3.3. Tipos de especialidades farmacéuticas
Observe la caja del medicamento. Verá que incluye unos símbolos muy importantes:




Compruebe siempre que tipo de medicamento le han prescrito:

  • Medicamentos publicitarios para alivio de síntomas de venta y precio libre que están excluidos de la Seguridad Social
  • Medicamentos con receta médica.
  • Medicamentos de uso hospitalario (CDH) que sólo pueden ser prescritos por un médico adscrito a un hospital
  • Medicamentos de especial control médico (ECM) que requieren un visado especial.
  • Psicotropos, estupefacientes e hipnóticos que necesitan una receta especial.
Mire su receta. En algunos casos el médico le hará la receta con el nombre comercial mientras que en otros con el nombre científico, dejando al farmacéutico libertad para elegir la marca comercial.




3.4. Nombre registrado o marca comercial



Es el nombre que le da el laboratorio fabricante al medicamento. Los publicistas de estas empresas son expertos en dar nombres pegadizos y fáciles de recordar a sus productos, por ejemplo a un medicamento para dormir cuyo nombre farmacéutico era midazolam, lo denominaron comercialmente Dormicum®. En realidad, como suele haber varios laboratorios que fabriquen el mismo preparado existen muchos nombres comerciales para cada medicamento.
Los medicamentos también pueden comercializarse con su nombre científico. Estos medicamentos, una vez han demostrado que tienen los mismos efectos terapéuticos, son los llamados genéricos. Los medicamentos genéricos se fabrican por otros laboratorios distintos al que tenía la patente original una vez ésta ha caducado. Son más baratos que los otros y tienen sus mismas cualidades por lo que generalmente los preferiremos.
En el envase del medicamento, además del nombre comercial y del científico, encontraremos también toda una serie de información que es útil conocer.


3.5. El prospecto de los medicamentos
No tome ningún medicamento sin leer antes el prospecto que obligatoriamente debe acompañar al envase. Estos documentos son muy útiles pero suelen tener dos defectos.
El primero es que suelen estar escritos con frases farragosas y términos extraños. No se preocupe ahora le explicaré las claves para entenderlos.
El otro problema es que en muchos casos alarman al paciente ya que citan una larguísima lista de efectos secundarios o contraindicaciones que hacen pensar que el medicamento “x” es casi un veneno. No se alarme, los laboratorios se curan en salud y, a veces, el que con el medicamento “x” se han descrito náuseas y vómitos responde a que un paciente de los 10.000 que lo tomaron en los estudios precomercialización presentó estos síntomas. No se preocupe demasiado pero pregunte siempre sus dudas al médico o al farmacéutico antes de tomarlo.
Los prospectos se estructuran en los siguientes apartados:

  1. Composición, que especifica el principio activo, o sea, el fármaco en sí, y los excipientes o vehículos en que se presenta el medicamento. Por ejemplo el principio activo ácido acetil salicílico se presenta con el excipiente lactosa para su administración oral
  2. Indicaciones, son los procesos o enfermedades que pueden ser tratados con el medicamento. Por ejemplo la aspirina está indicada para el tratamiento sintomático de la gripe, el resfriado común…etc
  3. Posología que no es más que la dosis o cantidad de medicamento y la frecuencia con que debe tomarse. Siguiendo el ejemplo la aspirina deberá ingerirse a dosis de 500 mg cada ocho horas por vía oral.
  4. Contraindicaciones corresponde al apartado en que se detallan los casos en que no debe tomarse el medicamento. Por ejemplo, la aspirina no deberá administrarse en casos de úlcera gástrica activa.
  5. Precauciones son las circunstancias en que el medicamento deberá ser tomado con vigilancia. Por ejemplo, cuando se tome el medicamento “x” deberá evitarse la conducción de automóviles o el manejo de máquinas peligrosas.
  6. Efectos secundarios son las alteraciones no deseadas que pueden aparecer debido al medicamento. Cuando sospechemos una deberemos informar al médico o al farmacéutico. Por ejemplo, la ingesta de aspirina se ha asociado a la aparición de urticaria en personas alérgicas a este preparado.
  7. Interacciones son las reacciones que el medicamento puede producir en el metabolismo de otros fármacos que estemos tomando simultáneamente. En el ejemplo, la toma de aspirina aumenta el riesgo de hemorragia si se toma conjuntamente con el anticoagulante acenocumarol (Sintrom ®).

3.6. Lo que un paciente experto no debe hacer

  • Recomendar medicamentos. Usted no es médico y debe recordar que algunos de los medicamentos que usted toma podrían ser peligrosos para otras personas
  • Almacenar medicamentos. Su casa no es una farmacia. Deshágase de los medicamentos una vez haya acabado el tratamiento. Si los conserva corre el riesgo de que caduquen y los vuelva a tomar en condiciones inadecuadas. Si va a tirarlos, siempre que no estén caducados aún, llévelos a su farmacia o a una ONG como Farmamundi.
3.7. El plan de la medicación
En relación al último consejo debo aclarar que es esencial que tenga claro el tratamiento que debe tomar. Hágase una sencilla tabla como la que se hizo mi suegra cuando se trató unas anginas con pus:


3.8. Automedicación irresponsable o autoprescripción: ¡precaución veneno!
La automedicación irresponsable es un problema de Salud Pública de primera magnitud ya que muchos de los medicamentos que toman más los europeos carecen de la imprescindible receta médica.
¿Y concretamente en nuestro país?
Lo mismo. Se estima que, en España, el 28% de los pacientes se automedica con fármacos que requerirían receta. Además somos el segundo país de la UE donde es mayor el consumo de antibióticos sin prescripción médica.
Resulta innecesario e irresponsable en un país como el nuestro dónde la visita al médico es libre y gratuita. Este problema puede provocar, además de reacciones adversas e intoxicaciones, otras complicaciones en su salud que van desde el enmascaramiento de la enfermedad, la aparición de efectos adversos evitables, la prolongación o el agravamiento, la resistencia de las bacterias a los antibióticos y la aparición de dependencia a los psicofármacos.




3.9. Mitos y realidades sobre medicamentos

—Para la gripe y los resfriados, lo mejor es un antibiótico
Ni hablar. Esto sólo favorece al gasto farmacéutico y a las complicaciones posteriores. Tanto la gripe como el resfriado común están producidos por virus, sobre los cuales los antibióticos no tienen utilidad alguna; el antibiótico, eso sí, puede eliminar la flora natural del cuerpo favoreciendo una sobreinfección por hongos o bacterias resistentes a dichos antibióticos. Debe evitar automedicarse, porque las bacterias crean resistencia a los antibióticos y la próxima vez se deberá utilizar un antibiótico más potente.
—Mi cuñado me ha dicho que los medicamentos genéricos tienen que consumirse en dosis diferentes de las establecidas para los medicamentos de marca
Falso. La cantidad de sustancia activa, su calidad, pureza, estabilidad y potencia son los mismos.


—¿Para que voy a ir al médico por una calentura? Mejor me pongo limón o la crema que me recomendó mi amiga
Mal hecho. Algunos tratamientos pueden empeorar el curso del herpes. El limón, por ejemplo, contiene una sustancia irritante; si la persona se lo aplica sobre un herpes la consecuencia puede ser una irritación mucho mayor. Las cremas que, a veces, nos recomienda la vecina, el tío o la amiga, pueden contener esteroides que están contraindicados para el tratamiento del herpes ya que lo activan de manera dramática
—Cuando estornudo y me pica la nariz me tomo las pastillas de mi marido que es alérgico
Muchas personas piensan que la irritación o picazón de la nariz o el estornudo son siempre síntomas inequívocos de alergia. Sin embargo, la alergia no excede más allá del 30% de los casos de todas las causas de rinitis crónica en personas adultas. El resto simplemente no son alergias, sino problemas irritativos o infecciosos.



Ya es un usted un paciente experto iniciado. Ahora le toca seguir aprendiendo sobre su enfermedad. No dude que usted y todos saldremos ganando con ello.



Fin de la Lección 3 y del tema Iniciación a paciente experto en tres lecciones: La Universidad de la gente mayor de Blanquerna Salud.


Referencias


[i] Michael F. Roizen, Mehmet C. Oz (2006). YOU: The Smart Patient: An Insider's Handbook for Getting the Best Treatment. Nueva York: Free Press.
[ii] Gregorio Marañón (1936). Vocación y Ética. Barcelona: Espasa Calpe.
[i] http://www.blanquerna.edu/es/fcs/noticias/blanquerna-salud-estrena-el-ciclo-de talleres-una-universidad-para-la-gente-mayor)
– Carrasco G. El paciente inteligente. Barcelona: Sello editorial, 2012. http://www.selloeditorial.com/detalle.php?id=29

–Ferguson T. Libro Blanco de los e-Pacientes. Descargable en: http://e-patients.net/archives/2011/11/wp-espanol.html